Ander Morales Vicente: una pieza, una historia, un motivo (Valencia)

Visto desde México, el hogar de Ander Morales Vicente en el corazón de Valencia tiene algo que recuerda a la Colonia Roma Norte o incluso a partes de la San Miguel Chapultepec en CDMX: barrios con arquitectura histórica, techos altos, pisos con mosaicos y una mezcla natural de tradición y vida contemporánea.

Ander, ginecólogo nacido en Gandía y criado en Teruel, llegó a Valencia para estudiar Medicina… y nunca se fue. Encontró este piso cerca de la Estación del Nord, en un edificio protegido de los años 20, con techos altos, molduras y suelos de piso hidráulico multicolor que recuerdan a los mosaicos de cemento que encontramos en casonas antiguas de la Roma.

Una casa en evolución

La vivienda no busca ser perfecta ni inmediata. “Está en construcción, y creo que lo estará muchos años”, dice Ander. No hay compras por impulso: cada pieza tiene una historia, un motivo, un lugar.

La reforma, obra del estudio de Diego Serrulla, liberó la estructura original y creó un gran espacio abierto donde fluyen entrada, sala, comedor y cocina. Todo parece sencillo, pero está lleno de capas: una chimenea rescatada de un ático en Barcelona, un alfabeguer valenciano (especiero tradicional) y una lámpara danesa adquirida en subasta.

En cada rincón conviven materiales nobles, objetos rescatados, diseño contemporáneo y detalles locales. En la cocina de nogal se esconde incluso una escultura romana. En el pasillo, una bicicleta cuelga sobre un sofá verde, como un recordatorio de que este no es un showroom: es una casa vivida.

Reportaje original de Nacho Viñau Ena. Fotografía: Nacho Viñau Ena.

El salón-comedor, rodeado de balcones, conserva el pavimento hidráulico original y recibe la luz mediterránea como parte de la decoración. Molduras y lámparas completan el carácter clásico renovado.
El salón-comedor, rodeado de balcones, conserva el pavimento hidráulico original y recibe la luz mediterránea como parte de la decoración. Molduras y lámparas completan el carácter clásico renovado.
Ander posa junto a una pintura firmada por Dubon. La obra, una alegoría paisajística, llegó tras subirla por el hueco de la escalera. Historia y estética republicana.
Ander posa junto a una pintura firmada por Dubon. La obra, una alegoría paisajística, llegó tras subirla por el hueco de la escalera. Historia y estética republicana.
Una de las dos habitaciones, con ladrillo visto, blanco limpio y mobiliario sobrio. El contraste genera una calma casi monástica.
Una de las dos habitaciones, con ladrillo visto, blanco limpio y mobiliario sobrio. El contraste genera una calma casi monástica.
El dormitorio principal, con cabecero hecho con puertas originales, libros antiguos y plantas. Cálido, personal y funcional.
El dormitorio principal, con cabecero hecho con puertas originales, libros antiguos y plantas. Cálido, personal y funcional.
La cocina de nogal macizo oculta rincones inesperados: una escultura romana, materiales nobles y una paleta armónica.
La cocina de nogal macizo oculta rincones inesperados: una escultura romana, materiales nobles y una paleta armónica.
La chimenea de mármol rojo, rescatada pieza a pieza, es uno de los focos visuales del salón. Letras, baldosas, y escena escenográfica.
La chimenea de mármol rojo, rescatada pieza a pieza, es uno de los focos visuales del salón. Letras, baldosas, y escena escenográfica.
La bicicleta colgada sobre el sofá verde es un guiño a la vida diaria. Nada es pose: todo se habita y se disfruta.
La bicicleta colgada sobre el sofá verde es un guiño a la vida diaria. Nada es pose: todo se habita y se disfruta.
Otra vista del comedor con candelabros de Manises, espejo dorado, alfabeguer tradicional y plantas que humanizan el conjunto.
Otra vista del comedor con candelabros de Manises, espejo dorado, alfabeguer tradicional y plantas que humanizan el conjunto.

Por qué nos gusta esta casa

Porque nos recuerda que vivir bien no es acumular, sino elegir con intención. La casa de Ander es un ejemplo de equilibrio entre lo antiguo y lo moderno, la herencia y el deseo, la funcionalidad y el simbolismo. Es la misma sensación que dan algunos departamentos restaurados de la Roma Norte o de la Juárez, donde la arquitectura antigua convive con piezas contemporáneas y guiños personales.

En sus propias palabras…

  • Felicidad sencilla: “Me gusta sentarme en el sofá, ponerme música y leer. Con eso soy feliz.”
  • Valor: “Busco piezas que tengan valor, que sean artesanales. No soy de comprar cosas nuevas.”
  • Segundas vidas: “Cuando compré los candelabros de Manises estaban mugrosos, pero después de limpiarlos y darles uso… creo que tienen un valor especial.”
  • Memoria viajera: “Cada libro que tengo lo compré en un viaje. En cada uno escribo la fecha y el lugar. Son parte de mi trayectoria vital.”

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