Desde México, asomarse a la casa de Sonsoles de la Peña en el madrileño barrio de Salamanca es descubrir una forma de vivir que nos recuerda a las casas elegantes y coloridas de Polanco o de Lomas de Chapultepec: espacios donde la decoración es parte del estilo de vida, no un accesorio.
Conocida en redes como @pideporesaboca, Sonsoles se ha convertido en una referencia en el arte de poner la mesa. Sus seguidores admiran su creatividad y cercanía: no decora para impresionar, sino para vivir mejor y celebrar los pequeños gestos que convierten una casa en un lugar feliz.
Su hogar es la traducción emocional de esa filosofía. Desde el primer día lo tuvo claro: nada de procesos lentos o provisionales. Ella es de las que “llega y decora”, llenando de inmediato cada espacio con historia, color y emoción.
Una casa con memoria y carácter
El comedor, el salón, el hall y el cuarto de estar son escenarios vibrantes: piezas antiguas, objetos de viaje, muebles de terciopelo, papeles tropicales y vajillas de prestigiosas casas europeas como Limoges, Wedgwood, Sèvres y Villeroy & Boch. Muchas están a la vista; otras, cuidadosamente guardadas. Todas se usan y se disfrutan.
Su casa es también un homenaje a la memoria familiar: angelotes heredados, cruces etíopes de su padre, un espejo centenario de una amiga. No hay rigidez ni azar: todo fluye, desde la plata labrada hasta las mesas puestas como pequeñas celebraciones diarias.
El color —turquesa, verde, burdeos, negro— recorre cada estancia. Su rechazo al vacío se transforma en calidez, y su gusto por los objetos únicos convierte cada rincón en relato. “Me gusta vivir de puertas para adentro”, dice Sonsoles. Y eso se siente: un espacio rico, creativo y profundamente habitable.
Reportaje original de Nacho Viñau Ena. Fotografía: Nacho Viñau Ena.








Por qué nos gusta esta casa
Porque logra algo difícil: coherencia emocional en medio de la abundancia. No abruma: seduce. No es una escenografía, sino una casa real, viva, con un estilo que equilibra lo clásico con lo atrevido, igual que algunas casas históricas de la Colonia Roma donde se mezclan muebles heredados con papeles contemporáneos y color a raudales.
En sus propias palabras…
- 100% yo: “Mi casa es muy yo. Maximalista, ecléctica, acogedora. No puedo con los espacios vacíos.”
- Tú lo vales: “Estas mesas las pongo a diario, aunque estemos solos. No es para la foto: es porque me hace feliz.”
- Coherencia: “No concibo que las cosas no estén coordinadas. Hasta las ollas tienen que ir a juego.”
- Puertas adentro: “Me gusta vivir de puertas para adentro. Comer bien, poner bonito, disfrutar la casa.”
- Memoria viva: “Mis piezas favoritas son las que tienen historia. El baúl chino del XVIII, el bureau, los cuadros… No son solo objetos, son memoria.”